Rebaja de peajes en la AP-9 ¿gracias al BNG o a pesar del BNG?

Resulta paradójica la fanfarria que está a orquestar el BNG con motivo de las reducciones de los peajes en la AP-9. Néstor Rego y Ana Pontón saben bien que en el Acuerdo de Investidura firmado con el Grupo Parlamentario Socialista la reducción de los peajes estaba condicionada a la aprobación de los presupuestos y por razones obvias. Sin presupuestos sería imposible contar con las partida necesarias para hacer efectivo este punto y el resto de puntos del acuerdo.

Con respecto a los peajes, el texto del acuerdo señala literalmente: “El coste de esta bonificación corre a cargo de los Presupuestos del Estado y se aplicaría a partir de la aprobación de los PGE de 2020”.

Los presupuestos del año 2020 no vieron la luz por razones que todos sabemos, por lo que las negociaciones para sacar adelante los presupuestos estatales se dilataron en el tiempo hasta conseguir con una suma de fuerzas de progreso aprobar los PXE para el año 2021. Unos presupuestos que sí cuentan con varias partidas por valor de 63 millones de euros para así poder conseguir la rebaja y bonificaciones de los peajes en el conjunto de los tramos de la AP-9.

Sin embargo, el BNG rechazó sumarse al resto de las fuerzas de progreso y, nada más y nada menos, presentó una Enmienda a la Totalidad, al igual que, por ejemplo, PP y Vox, con el objetivo de que tales presupuestos no llegaran a ver la luz.

El BNG no fue quien siquiera de abstenerse y esperar la fase de enmiendas para tratar de negociar aquellas partidas que considerara de interés para Galicia. Quedaba claro que su objetivo era evitar a toda costa la aprobación de los presupuestos.

Y, siendo esto así, ¿desde el BNG pretenden ahora dirigir la ejecución de unos presupuestos cuya existencia trataron de impedir? Como decía al principio, gran paradoja.

Por tanto, debiera quedar claro que la aplicación de los 63 millones para la rebaja de peajes en la AP-9 que figuran en los presupuestos de 2021 tendrá lugar a pesar de un BNG que lo único que hizo fue a tratar de impedir que esas partidas cobraran realidad.

Ahora, Rego y Pontón, basan toda su artillería dialéctica en decir que las rebajas ya debieran estar aplicadas desde el primer día de enero. Lo dicen y lo repiten, pero ellos saben bien que las negociaciones con la concesionaria, con AUDASA, para unas bonificaciones que deben alcanzar hasta el año 2048, no es posible realizarlas en unos pocos días. Hay que atar bien el entramado jurídico, contar con informes rigurosos y evitar que unas prisas malentendidas jueguen a favor de una empresa acostumbrada a ir a los tribunales ante cualquier nimiedad que considere puede beneficiarle. El Secretario General de Infraestructuras, Sergio Vázquez, hablaba de un plazo máximo de seis meses que todo indica que podrá contar con una reducción significativa.

Y, por cierto, tampoco valen los discursos de Ana Pontón y Néstor Riego justificando su negativa a los presupuestos en base a que son nefastos para Galicia. Las cifras son las que son y están ahí.

En el año 2018, los últimos presupuestos de Montoro/Rajoy, las inversiones del Estado en Galicia (descontadas las partidas para el AVE) sumaban 475,22 millones de euros y en un momento de recuperación económica del país. En los presupuestos del año 2021, las inversiones del Estado en Galicia (también descontadas las partidas para el AVE) suman 770,08 millones de euros. Es decir, un 62% más, en un año de pandemia y fuerte crisis económica.

Y aún podríamos seguir hablando de una actitud de un BNG que de forma continua rehuyó sumarse a las fuerzas de progreso con un sempiterno “leitmotiv”: “todo va en la buena dirección, pero es insuficiente”.

Una simple frase que le sirvió al BNG para:

  • No apoyar las Conclusiones de la Comisión de Reconstrucción.
  • No apoyar las Recomendaciones del Pacto de Toledo, con la gran repercusión de las mismas hacia sostenibilidad del modelo de pensiones y la garantía de la suba respeto del IPC.
  • No apoyar la nueva Ley de Educación.
  • No apoyar los presupuestos del año 2021, lo que significa no apoyar los presupuestos más sociales en la historia, las subidas históricas en sanidad, en educación, en becas, en vacunas,…

Como si nada de lo anterior tuviera hondas repercusiones en Galicia. Bien podemos por lo tanto concluir que, para el BNG, lo importante era conseguir que nada saliera adelante.

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