COVID-19 y vacunas:
– ¡Fuenteovejuna, señor!

Hay iniciativas que se producen en el transcurso de una legislatura que sin duda llevan el marchamo del gobierno que las propone. Así, por ejemplo, podemos citar la ley de eutanasia, el ingreso mínimo vital, el incremento de las pensiones de acuerdo con el IPC, como logros achacables directamente al gobierno presidido por Pedro Sánchez y a los grupos políticos que lo conforman. Sin embargo, durante el tiempo de vigencia de un gobierno, tienen lugar a vecer un tipo de hechos que no pueden ni deben arrogarse a la acción única del ejecutivo y que tienen como sujeto a una base mucho más amplia.

Diario de Pontevedra, 3-04-2022

La pasada semana finalizó en el Congreso de Diputados la Comisión de Investigación relativa a la gestión de las vacunas y el Plan de Vacunación en España. Una comisión que tuve el honor de presidir y que en su última sesión daba paso a la aprobación del dictamen final. Dictamen que, continuando su tramitación, se sometió a votación en el Pleno de esta semana, donde también contó con la aprobación de la mayoría de la cámara.

Como bien se puede entender, la parte más importante de dicho dictamen, aprobado por amplia mayoría en la comisión, la constituyen las conclusiones y recomendaciones derivadas del análisis que los diferentes grupos políticos presentes en la misma hemos realizado a partir de las múltiples y diversas comparecencias que han tenido lugar a lo largo de los últimos meses.

Y debemos decir que, si algo ha sido un leiv motiv recurrente en la inmensa mayoría de las comparecencias, y así se ha puesto de manifiesto en el documento final y reiterado por los distintos portavoces, es el de calificar al proceso de vacunación en nuestro país de gran éxito colectivo.

Un gran éxito colectivo del que participa el gobierno del Estado, los gobiernos de todas y cada una de las comunidades autónomas, nuestro Sistema Nacional de Salud, que engloba al ministerio de Sanidad y las distintas consejerías del ramo, la entrega y el esfuerzo de los profesionales sanitarios y, como no, la comunidad científica. En suma, un gran triunfo de un concepto, la cogobernanza, que ha venido para quedarse como un modelo de actuación “Win to Win”, esto es, una estrategia en la que todos ganamos.

Pero de poco valdría esta cogobernanza “Win to Win” si no formara parte de este modelo un actor principal que ha sido ensalzado en todas y cada una de las comparecencias que han tenido lugar en la comisión: la ciudadanía. El grado de implicación y el grado de aceptación de toda la población española a la estrategia de vacunación puesta en marcha en nuestro país ha constituído sin duda la clave de bóveda del éxito del proceso.

Rememorando la obra de Lope de Vega, “El alcalde de Zalamea”, y su conocido diálogo, podríamos reescribirlo de este modo:

  •   ¿Quién es el responsable del éxito del proceso de vacunación?
  • – “Fuenteovejuna, señor”
  • – ¿Y quién es Fuenteovejuna”?
  • – Todo el pueblo, a una.

El dictamen lo recoge expresamente de este modo: Asimismo, los buenos resultados alcanzados en el proceso de vacunación están relacionados con la solidez del Sistema Nacional de Salud (SNS) y de los servicios sanitarios autonómicos, competentes en materia sanitaria, que han desarrollado el proceso, y la importante confianza ciudadana en esta medida. En España la sociedad confía en la vacunación como medida preventiva básica frente a las enfermedades transmisibles, gracias a una política de vacunación muy consolidada y al trabajo diario de los profesionales sanitarios. Es reconocido internacionalmente que el alto porcentaje de vacunación es debido, a nuestro sistema público de salud, y concretamente, a nuestro sistema de Atención Primaria, que es imprescindible reforzar para afrontar los retos del futuro. La sociedad española ha sabido estar a la altura de las circunstancias, y ha respondido con civismo y responsabilidad ejemplar, acudiendo de forma masiva a los centros de vacunación.

Por cierto, un dictamen que en ningún caso se limita el éxito del proceso en nuestro país, sino que contempla un amplio conjunto de conclusiones y recomendaciones que esperamos puedan servir como elementos de mejora para futuras situaciones. Entre otras, preocupa y mucho la accesibilidad global de las vacunas, con unas bajas tasas de vacunación en los países y sociedades más vulnerables; la necesaria toma de medidas que faciliten el acceso a las vacunas mediante la transferencia de derechos de propiedad intelectual y de tecnologías; la formación de personal sanitario y apoyo en infraestructuras; una mayor transparencia en la relación con las compañías farmacéuticas, en los procesos de producción de medicamentos y en los precios de los mismos e impulsar el avance y la capacitación tecnológica de la industria biofarmacéutica española. Sería imposible citar todas, pero no querría olvidarme de aquella en la que se indica que a la luz de las reacciones adversas que las vacunas frente a la COVID-19 han podido causar en determinados casos, evaluar la necesidad de establecer medidas de acompañamiento a las personas afectadas, como asistencia médica y psicológica, prestación farmacéutica y de servicios de rehabilitación; todo ello para reforzar la confianza en futuros procesos de vacunación.

Finalizo de nuevo con el gran Lope y la gran receta del éxito del proceso de vacunación en nuestro país:

“Todo el pueblo, a una”.

(Nota: Artículo publicado en el Diario de Pontevedra el sábado, 2 de abril de 2022)

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