POLÍTICA · · 2 min de lectura

Suspenso en Geografía: ¿el trauma de Donald?

«Dios creó la guerra para que los americanos aprendiesen Geografía»

Suspenso en Geografía: ¿el trauma de Donald?

Nada de lo que aparece a continuación —juzguen ustedes mismos— es real. Cualquier parecido con hechos, personas, rizos color zanahoria, biblias a 59,99 dólares o suspensos infantiles es pura coincidencia.

Un niño. Pantalón corto. Camisa almidonada. Corbata con cinta de goma. Rizos color zanahoria. Cara compungida. Ojos azules con llanto en cascada. Así entra en su casa. Cabeza gacha. Silencio solo roto por el llanto incontenible y el ruido provocado al tirar su cabás dorado —como no— contra el suelo.

Diario de Pontevedra, 25/08/2026

Sigamos imaginando la escena en la que Donald —así llamaremos al niño— entra en su casa después de recibir un severo suspenso en Geografía. A él. Mancillando de esa forma su brillante expediente logrado a base de dólares. El profe que le tiene una manía y envidia atroz. ¿Por qué será? Una afrenta que podría perdurar incólume a lo largo de su vida.

Algo que tal vez, solo tal vez, podría crearle un fuerte complejo. Algo que podría contribuir a desencadenar ese trastorno de personalidad narcisista que atribuyen los psiquiatras a aquellos que al menos cumplen cinco de los siguientes criterios y que Donald podría  llegar a tener en su totalidad: sentimiento de grandeza y prepotencia, absorción por fantasías, creencia de ser «especial» y único, necesidad excesiva de admiración, sentimiento de privilegio o derecho, explotación interpersonal, carencia de empatía, envidia constante y comportamientos o actitudes arrogantes y soberbias.

Si esto fuera así, podríamos seguir imaginando a un Donald, tratando de limpiar aquel suspenso, de dejar impoluta aquella mancha que lo llevaría atormentando desde que era un terrible “petit enfant”.

Con mucho esfuerzo y quizás gracias a la ayuda de Dios y las Biblias —«God Bless the USA Bible» («Biblia Dios Bendiga a EE. UU.»)— que vendía a sus acólitos al módico precio de 59,99 dólares, encontraría la solución a su desdicha.

Delante de sus ojos apareció esta cita apócrifa atribuida al gran escritor Mark Twain:

Mark Twain

Mark Twain

«Dios creó la guerra para que los americanos aprendiesen geografía»

Dicho y hecho. Si la cosa es tan fácil, ¡adelante! Vengan unas cuantas guerras —acaso a ustedes se les ocurra poner algún nombre— para así obtener Matrícula de Honor en Geografía.

Y a aquel niño, al que quizás vean como víctima, muchos de sus conciudadanos lo votaron y lo hicieron dos veces presidente. Sin duda le deben tener fe.

En ese caso quizás convenga recordar la cita que Mark Twain -esta vez sí que no hay duda de la autoría- escribió en su novela «Pudd’nhead Wilson» (Wilson el chiflado): «Faith is believing what you know ain’t so.»(«La fe es creer en lo que sabes que no es verdad»). ¿No es así?

Ilustración: diseño del autor realizado con apoyo de IA generativa.

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