JUSTICIA, POLÍTICA · · 2 min de lectura

Katz y Musk, ¿de quién es el cielo?: Peligro, sonrisas.

Les roban la infancia, les roban la vida, les roban esas pequeñas cosas que les permiten un instante de felicidad, un atisbo de sonrisa.

Katz y Musk, ¿de quién es el cielo?: Peligro, sonrisas.

Sitúense. Un campamento fabricado a base de lonas y desesperanza. Un grupo de niños rebuscan trozos de cuerda, cañas y un trozo de tela rota. Logran su meta: hacer una cometa.

Los niños, entusiastas, salen corriendo para echarla a volar. Un grito de terror los persigue. Son sus padres, que les arrebatan su alegría y su esfuerzo rompiéndoles el artefacto volador. A cambio, tratan de  evitar que sea la vida de sus hijos la que se rompa.

Un niño, una sonrisa y una cometa son para Katz, ministro de Defensa israelí, un inmenso peligro. Su amenaza no deja lugar a la duda: las cometas serán tratadas como drones, “con o sin explosivos”, todo lanzamiento será considerado “un acto de terrorismo” y “recibirá una respuesta contundente contra los responsables, los organizadores y perpetradores”.

Diario de Pontevedra, 31/08/2026

Todo ello después de comprobar que ninguna de las cometas fabricadas por “esos locos bajitos” -que diría Serrat- llevaba carga explosiva.

Les roban la infancia, les roban la vida, les roban esas «pequeñas cosas» que les permiten un instante de felicidad, un atisbo de sonrisa.

El cielo deja de pertenecer a la humanidad, para convertirse en un bien de uso privativo, en objeto de propiedad por parte de quien se arroga el derecho a decidir quién puede levantar la cabeza para mirar las estrellas y quién no.

Y hablando de estrellas: en ese mismo cielo, una constelación de satélites rodea nuestro planeta. Datos de Look Up/Le Point, de junio de 2026, contabilizaban 15.711 satélites activos.

Starlink, la empresa de Elon Musk, es propietaria de 10.365 de dichos satélites. Dos tercios del total. A los que habría que sumar los pertenecientes a Starshield, también propiedad de Elon Musk.

Supuestamente, los satélites de Starlink se dedican principalmente a proporcionar acceso a Internet de banda ancha. Los de Starshield están orientados a clientes gubernamentales y a seguridad nacional. Pero ambas redes pueden sumarse y ofrecer sus servicios a quien su dueño decida.

Al ver el cielo, ya no me acuerdo de «El Principito» cuando decía: «Tú, sólo tú, tendrás estrellas que saben reír«. Más bien, tendremos que recordar  “la noche de Walpurgis”, que, según la tradición, es la noche en que las brujas volaban en escobas hacia el monte Brocken (Alemania) para reunirse con el diablo.

Ilustración: diseño del autor realizado con apoyo de IA generativa.

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